Hija de Lucas, sobrina de Lucio, hace un repaso de su historia y cuenta cómo tomó forma el proyecto con el que rescata la obra de su tío.

“Mi mayor deseo es que mis composiciones sean cantadas por otros artistas”, revela la cantante y compositora María José Demare. Y establece una diferencia entre sus prioridades de hoy y las del pasado. “Hoy canto sin aquella rabia; cantaba con esa energía porque tenía miedo. Hoy ya no lo tengo, y soy yo misma”, dice, en tiempo de descuento rumbo a la presentación de su séptimo disco, Demare x Demare, el viernes 27 de abril, a las 20, en la Sala Sinfónica del CCK.

Hija del cineasta Lucas Demare y sobrina del pianista y compositor Lucio Demare, María José, flamante nominada a los Premios Gardel en la categoría Mejor Álbum Artista Femenina de Tango, refleja un impulso artístico que proviene de su cuna. Su carrera tuvo un inicio como actriz en teatro y televisión, para luego saltar al largo espinel de la música, un universo en el que el espíritu de la cantautora inclinada hacia el tango le ganó la pulseada a los inicios rockeros.

“Fue Susana Rinaldi la que nos abrió la puerta al tango. Antes era esencialmente un espacio para cancionistas”, reconocerá en otro momento de la charla.

-¿Cómo nació el proyecto “Demare x Demare”?

-Hacía tiempo que me quería meter con los tangos de mi tío. Al poco tiempo de haber empezado a trabajar en el proyecto, salió la posibilidad de grabar el disco Autora (2015), con canciones mías, y lo postergué. Cuando lo retomé, me llevó un buen tiempo escuchar todo lo que había hecho, pero además sentía que tenía que hacer una selección muy específica porque tenía algunas piezas que no me gustaba cantar. Al mismo tiempo yo seguía componiendo, y se lo dije a mi productora Marijo Chemez, que me propuso que cantase los que me gustasen y le sumara lo míos. Aún así iba a seguir siendo Demare por Demare. Así que lo hice.

-¿Cómo decidiste qué tangos de Lucio incluir?

-Los que elegí coincidieron con lo que hizo con Homero Manzi, que son de la primera parte de la década del ’40.

-Más allá de la calidad de la dupla Demare-Manzi, ¿por qué elegiste esas composiciones?

-Porque estos tangos escritos por Manzi no tienen época, son atemporales. Y la música de Lucio es moderna, tiene un hermoso sonido y es una etapa muy romántica. Me atrae ese romanticismo de Lucio. Entre los tangos que elegí está Tal vez será mi alcohol(1943), que la canto con la letra original. En realidad la habían prohibido por el tema del alcohol, y Manzi la reescribió con una letra muy diferente. Se grabó con el título Tal vez será su voz, que tuvo un éxito importante. Pero preferí hacerlo con la letra original.

-¿Con qué criterio seleccionaste qué canciones tuyas incluir?

-Es todo material nuevo. Garca de ley es música y letra mía, y los demás están escritos con Daniel García. A La City porteña, que es de la época de Alquimia (2002), le hicimos una versión distinta, más potente. Lo volvimos a grabar porque la letra sigue teniendo igual o más vigencia, aunque no lo voy a cantar en el concierto. Tengo muchos invitados y no hay tiempo para hacer todos los temas. Tampoco haré Ella y el tango, pero los tangos de Lucio estarán.

En efecto, en su concierto, que tendrá una puesta en escena de Rita Terranova y Sebastián Mónaco, habrá varios invitados. Entre ellos, María Volonté, con quien cantará El día que me quieras; Esteban Riera, para El último café; con Limón García hará Mañana zarpa un barco; con la Negra Chagra, Nada, y en caso de que sea de la partida, con Chico Novarro haría Arráncame la vida. La cantante estará acompañada por el grupo Tangoloco, dirigido por el pianista Daniel García, más un cuarteto de cuerdas.

Sobre la salud del tango, Demare dice que tras el boom que comenzó en 2000, el género viene con altibajos, aunque los que quizás sienten más resistencias son los compositores. “Hay lugares en los que uno puede cantar sus temas, pero en festivales y en diferentes escenarios te piden que hagas los clásicos. Algo muy bueno que me sucedió es que a partir de mi disco de dúos, Autora, que tiene bolero, tango, bossa nova, Raúl Lavié me pidió Argentina por qué te quiero tanto me lo pidió para grabar en su disco que se terminó llamando así, Somos cobardes, que canté con Rubén Rada, está girando con versiones de otras cantantes, y ahora Ligia Piro me llamó porque quiere hacer en su espectáculo el tema que grabamos juntas, Volver a amar. Es una alegría para mí que mis canciones empiecen a tener su propio vuelo. Mi mayor deseo es que mis composiciones sean cantadas por otros artistas”, admite.

-¿Notás cambios significativos, con el paso del tiempo, en tu manera de cantar?

-Sí. Diría que ahora canto sin aquella rabia, lo hago de otra manera, incluso más dulce, más conectada con lo que siento hoy. Es uno modo más relajado. Dejé atrás esas inseguridades que me daba el apellido y el sentirme tan observada. Tuvieron que morir mi padre y mi tío para que pensara en cantar tango. Siempre estuvo, era inevitable, pero en mi juventud no me podía permitir ese lujo de equivocarme y que pasara inadvertido. También por eso cantaba con esa energía, era el miedo.

-¿Y hoy?

-Hoy ya no lo tengo. Y soy yo misma.

Una madrina de lujo

“A Tita Merello la conocí en casa. Venía muy seguido. Era muy amiga de Lucas, quien la había dirigido en Guacho y en Mercado de abasto. Era muy de venir a comer y estar con nosotros. Yo estudiaba teatro y debuté en la obra Nuestra Natacha, de Casona. Inicialmente me habían dado un papel menor, pero la actriz que hacía de Marga, un personaje que tenía mayor espacio, se rompió un pie. Me propusieron a mí para que la reemplazara y me terminé quedando con el papel. Recuerdo que salía a escena como una fierecilla. Era un animalito. Al estreno vinieron todos: Abel Santa Cruz, Jorge Salcedo, Tita Merello, que quedó encantada y me dijo que era mi madrina. Me contó que iba a hacer un programa en la televisión y que me quería a mí de hija menor”, recuerda Demare.

-¿Y qué pasó?

-Habló con Migré, y fui parte de Acacia Montero. En la tira, Tita era una “tachera”, que le dio el pie para que años después hiciera Rolando Rivas, taxista. Los hijos eran Norberto Suárez y Alfonso de Gracia.

Pero el vínculo con la icónica tanguera no quedó ahí. “Tita también me propuso para una obra de Henry Miller, Después de la caída, en la que María Concepción César hacía de Marilyn Monroe. Yo daba más grande de la edad que tenía, pero todavía era menor y tenía que hacer un papel de amante de Miller. Me tomaron una prueba y quedé, pero como era menor de edad y la obra era para mayores de 18 años, me tenían que hacer un camarín afuera del teatro y no podía estar en la obra salvo para mis escenas; así que quedé afuera. Recuerdo que Tita estaba furiosa. Después hicimos juntas La madre María, en 1974”.

María José Demare presentará “Demare x Demare” el viernes 27 de abril, a las 20, en la Sala Sinfónica del CCK, Sarmiento 151. La entrada es gratuita.

 

Fuente: Clarin

Por César Pradines